La fotocopiadora es un aparato que reproduce documentos mediante un proceso electrofotográfico (xerografía), empleando carga electrostática y tóner en polvo que se funde con calor, sin necesidad de tinta líquida.
El ciclo xerográfico consta de cinco etapas sucesivas: 1) Carga: el tambor fotoconductor se carga electrostáticamente. 2) Exposición: un haz de luz proyecta la imagen del original sobre el tambor y forma una imagen latente electrostática. 3) Revelado: el tóner, con carga opuesta, se adhiere a las zonas cargadas del tambor. 4) Transferencia: la imagen de tóner pasa del tambor al papel. 5) Fusión o fijado: el papel pasa por la unidad fusora, cuyos rodillos calientes funden el tóner y lo fijan de forma permanente sobre el papel.
Sus componentes principales son: el tambor o cilindro fotoconductor, que retiene la imagen latente; el tóner, que forma la imagen; la unidad de fusión o fusor, que fija el tóner al papel mediante calor; el cristal de exposición, donde se coloca el original; el alimentador automático de documentos (ADF), que alimenta las hojas sueltas de forma automática; y las bandejas de papel.