En la Administración Pública conviven la comunicación escrita y la oral, cada una con sus características y aplicaciones:
COMUNICACIÓN ESCRITA:
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Características: duradera, reflexiva, deja constancia documental, permite su archivo y consulta posterior, exige precisión y corrección formal. La retroalimentación es diferida.
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Ventajas: seguridad jurídica, permanencia, posibilidad de revisión, alcance a múltiples destinatarios.
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Inconvenientes: lenta, menos personal, no permite aclaraciones inmediatas, requiere conocer las normas formales de redacción.
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Documentos administrativos típicos: oficios, notas interiores, circulares, resoluciones, actas, informes, certificados, cartas, correos electrónicos.
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Requisitos: claridad, concisión, precisión, corrección gramatical y ortográfica, lenguaje no discriminatorio, uso de lenguaje administrativo normalizado.
COMUNICACIÓN ORAL:
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Características: inmediata, espontánea, efímera, permite retroalimentación instantánea, acompañada de elementos no verbales.
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Ventajas: rapidez, cercanía, flexibilidad, permite aclaraciones y adaptación al interlocutor.
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Inconvenientes: no deja constancia (salvo grabación), posibilidad de malentendidos, exige buena expresión oral.
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Aplicaciones: atención presencial, telefónica, reuniones, entrevistas.
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Requisitos: claridad en la pronunciación, volumen y tono adecuados, vocabulario comprensible, escucha activa, cortesía.
En la Administración se emplea la comunicación escrita cuando se requiere constancia documental y efectos jurídicos; la oral cuando prima la inmediatez y la relación directa con el ciudadano.