El mantenimiento de primer nivel es el nivel básico de soporte, realizado por el propio usuario o por personal no especializado (en un centro docente, el conserje o auxiliar de servicios). Su objetivo es resolver incidencias sencillas y recoger los síntomas antes de escalar el problema al servicio técnico.
Incluye tareas como el encendido y apagado correcto de los equipos, la limpieza externa de equipos y periféricos, la revisión visual de conexiones, la sustitución de consumibles sencillos (tóner, cartuchos, papel, pilas de mandos), el reinicio de equipos ante bloqueos puntuales, las comprobaciones básicas de conectividad y, sobre todo, reportar la incidencia al servicio técnico cuando no se resuelve con lo anterior.
NO incluye la reparación de hardware, la configuración avanzada de red o de sistemas, ni el diagnóstico de fallos complejos: esas tareas corresponden al segundo o tercer nivel de soporte.
El mantenimiento preventivo son las actuaciones periódicas y planificadas para evitar averías (limpieza, revisión de conexiones, comprobación de la ventilación). El mantenimiento correctivo es la actuación tras la aparición de un fallo ya producido. El auxiliar de servicios interviene sobre todo en el preventivo y en el correctivo de primer nivel.